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martes, 12 de mayo de 2015

Mad Max 2: The Road Warrior (1981)

Ahora sí estamos en un plano relevante. Mientras en la primera parte la película podría ser una churrada y ocurrencia repentina (pese a la gigante producción que fue para la época), en esta cinta el director George Miller, al lado de la dirección de arte Graham Grace Walker, retoma la historia iniciada dos años atrás, pero ahora sí con un verdadero intro, un héroe mejor desarrollado (Mel Gibson está de vuelta), y una estética inolvidable y totalmente influyente desde la cultura popular, véase a Marilyn Manson, a Gwar (hasta Oderus Urungus parece haber sacado el nombre del villano en curso), etc...y en el cine tal cual, desde la obvia Carrera Mortal hasta la escena de las águilas del Retorno del rey, entre tantísimas referencias posteriores, es hasta que como tal se establece al Guerrero del Camino cuando la historia de Mad Max se vuelve épica y se torna la indispensable del género y la justificación a su valúo.
Como menciono, con un intro bien hecho, donde narran el declive de la humanidad y el nacimiento de los merodeadores del desierto aka Wasteland, ahora parece que buscar comida y gasolina es lo único que le queda a los que han llegado hasta el momento, partiendo desde aquí la historia de Mad Max (Gibson), quien viaja con su perro sobreviviendo... Primero se encuentran con Gyro (Bruce Spence) (personaje que claramente inspira a otros de posteriores cintas como uno de La Momia que ustedes recordarán llegado el momento), quien les dice de un lugar donde hasta destilan la gasolina, así que van a investigar, y ya que ve que son buenos decide negociar gasolina a cambio de un camión que había visto por el desierto; el camión era necesario porque Humungus (Kjell Nilsson), el nuevo malo, les quiere robar su gasolina a los "aldeanos". Mad Max lo consigue pese a las trabas de Wez (Vernon Wells), el perro de Humungus que está enojado con los buenos porque un niño salvajito con cara de James Hetfield pequeño le mató a su novio con un boomerang; y ya que el escape va a iniciar, los aldeanos le ofrecen que vaya con ellos, y maneje el camión a la salvación, sin embargo Max pertenece al camino, y será difícil para convencerle de hacer lo contrario.
Ya. La trama, mejor, solo que hubiera estado bueno que Humungus resultara ser Goose, el amigo de Max de la cinta anterior ¿a nadie se le ocurrió? se ve que Humungus está quemado de la piel debajo de esa máscara de metal; La estética: Fabulosa, fantástica, inolvidable, recreable, inspirable ¡Épica!, y héla ahí, el verdadero orígen del legado de Mad Max, ese que ha fascinado fílmica y culturalmente a generaciones, y que, al parecer, lo seguirá haciendo en los años por venir...
Ésta entrega es 100% recomendables para fans, interesados y pasantes espontáneos, una joya de la acción postnuclear indispensable.








Mad Max (1979)

Uno de los hitos del cine de acción de autos, la joya australiana, el origen de Mel Gibson, es una falsedad muy grande debido a la falta de memoria que a tantos nos ataca tan de vez en cuando, puesto que cuando pensamos en Mad Max todos pensamos en una estética postnuclear increíblemente única, original e influyente; sin embargo, así como es el caso de Viernes 13, donde Jason aparece hasta la 2, esa estética atribuible al equipo de Graham Grace Walker se da hasta la secuela, en ésta, el director George Miller solo nos introduce al personaje como tal, como si fuera una introducción del mismo, donde, en una película normal en cinco minutos pudo haber hecho la historia, y no lo contrario, dándonos la acción por cinco minutos, y el resto de la cinta un panorama chafa, que al final se torna clásico, pero gracias a la estética posterior, no a esta...
En unos años, en la que se supone es una era postnuclear (pues en ningún lado dicen eso), un equipo de "policías" cuidan a la gente de los matones de las carreteras, un grupo de chopperpunks vestidos como si pertenecieran todos a Judas Priest; y es en la primera persecusión donde Max Rockatansky (Gibson) y su amigo Goose (Steve Bisley) matan al más maloso de los matones, el Night Rider (Vincent Gil), desatando una ola de "ultraviolencia" (sí, la ultraviolencia como la de Naranja Mecánica pero mal desarrollada, 1000% más explotable), en la que primero Goose termina incendiado y deformado, provocando que Max decida dejar la fuerza; y después alcanzando la violencia a su esposa (Joanne Samuel), provocando la furia real de Max en contra de Toe Cutter (Hugh Keays Byrne) y el resto de los matones, hasta el grado de volverse finalmente Max el loco.
Destacando, sin duda, los momentos de violencia, que te hacen despegarte por instantes de  tu asiento, pues el grado de divertida crueldad de los malos inicia una trama prometedora que realmente nunca sucede, la película es un tanto tediosa y aburrida, pese al conocimiento de la superproducción que realmente fue... La cinta fue bien vista por el público internacional, abriéndole la puerta a la saga que terminó siendo, abriendo las puertas de la carrera de Gibson, y sobre todo al hecho de que el cine de acción de explotar carros en Australia se volvió toda una tradición que destacó dentro de su filmografía y que inspiró de sobremanera a mucho del cine del género hasta estos días (no por nada la importancia de Zoe Bell en Death Proof)
La cinta es recomendable si les interesa conocer la saga completa, la carrera de Gibson o el cine australiano de acción; si solo es un hecho aislado seguro encuentren algo mejor que ver en otro canal.