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martes, 16 de septiembre de 2014

Dark Horse (2011)

Dirigida por Todd Solondz, la irónica comedia inteligente estelarizada por Jordan Gelber, Selma Blair y Christopher Walken, ya considerada en varias listas como la de la revista Time como una de las mejores películas estrenadas en 2012, es un ejemplo de que la enredadera de géneros en el cine va más allá de las convencionalidades, pues al mezclar la drama, la comedia de humor ácido negro y el cine de arte, Solondz navega en aguas tutifrutti trayéndonos una historia inteligente, interesante, realista, surrealista, cruel e idílica, una gran pieza del cine alternativo.
Sobre Abe (Gelber), un cuarentón gordo, feo, fracasado, perdedor crónico, que vive con sus padres (Walken & Mia Farrow), trabaja con su padre, colecciona juguetes y vive en la eterna negación de alguna vez equivocarse, quien conoce a Miranda (Blair), quien sufre de depresión igual por fracasar en varios aspectos de su vida, y se comprometen, todo a sabiendas de que a ella ni le gusta, ni le interesa, ni le agrada, sino simplemente tratando de sobrellevar su miserable vida, cuya cereza del pastel incluye la hepatitis B, pero que al casarse con él, parecerá que está bien, tendrá "el dinero" de él, y tendrán hijos. Esto como base de la cinta, sin embargo, la historia vive un vaivén de la imaginación de Abe, quien entremezcla la realidad con lo que piensa que pasa con la gente a su alrededor, teniendo pláticas enteras con compañeros de trabajo que parecen no interesarse realmente por él, su familia, el ex de Miranda, entre otros eventos oníricos que al final chocan con la realidad y dan alternativas al desenlace que es tan deprimente como la cinta completa resulta ser.
Una oda al fracaso de algunas personas de la generación X, a la tristeza, al conformismo, a la terquedad, contada de una manera fría, ácida, propositiva, envolvente, como pocas veces podemos conocer. Obviamente la cinta es difícil de encontrar, pero gracias a la labor de canales comprometidos como i-sat podemos ver de vez en cuando y descubrir con gran gratitud y buena vista para el cine de los días actuales.
Muy recomendable, una comedia que envidiaría la mayoría de comedias que podamos recordar.






martes, 22 de julio de 2014

Rosemary´s Baby (1968)

Luego de su primer película en América, El Baile de los Vampiros, la vida de Roman Polanski parecía encajar en lo más cercano a la perfección que su vida podría encontrar, pues aunque esa película no fue el éxito que todos esperaban, su vida amorosa al lado de Sharon Tate y las expectativas que el director aún despertaba por su temprano periodo europeo parecían ser un augurio a una mejoría como pocos directores podrían prever; por lo que para cuando Polanski empieza la adaptación del libro de Ira Levin, las cosas apuntaban para salir mejor de lo que nunca habían salido, y quizás nunca más volverían a salir.
Rosemary y Guy Woodhouse (Mia Farrow & John Cassavetes) son una jóven pareja de recién casados que encuentran el lugar ideal para vivir, un departamento en el centro, aún con el previo aviso de que ahí habían habido asesinatos, canibalismo y brujería, pero para el costo era el lugar ideal. Llegando ahí conocen a Terry (Victoria Vetri), quien al suicidarse misteriosamente genera una amistad entre los Woodhouse y los Castavet (Ruth Gordon & Sidney Blackmer), que eran con los que Terry vivía, siendo ésta pareja de ancianos muy amistosos a tal grado de ganar la confianza exageradamente de los Woodhouse, algo que en medio contiene un sueño de violación donde el demonio mismo viola a Rosemary, desatando entonces la sospecha de su amigo Hutch (Maurice Evans) sobre los Castavet, encontrando su propia muerte enmarañada en sus sospechas, no sin antes mandar el mensaje a Rosemary sobre la verdadera identidad de Roman Castavet, algo que traerá lógica, misterio, delirios de persecución y la duda máxima si lo que Hutch descubrió es verdad o simplemente Rosemary sí se volvió loca.
Aplaudida a tal grado de ser nominada a guión adaptado y dándole el óscar de acrtriz secundaria a Ruth Gordon; sin duda, desde la perspectiva de un ojo la que se lleva dignamente la película es su protagonista, Mia Farrow, quien en medio de la filmación tiene que cargar a parte su divorcio con Frank Sinatra, algo que agrega el mood trágico en el mítico personaje de Rosemary...
Pero como en la cinta, la leyenda de Adrian Marcato Jr no acaba ahí simplemente, pues no solo la cinta despierta un sin fin de leyendas alrededor de su misterio y satanismo, entre las que destacan la instrumentación del papa satanico Anton LaVey en la parte del sueño, sino que la verdadera tragedia no solo alcanzó al divorcio Farrow-Sinatra; pues al año siguiente el compositor a cargo, y gran amigo de Polanski, Krzysztof Komeda, muere en un fatal accidente, algo que repercute fuertemente en el director, pero claro no es ni la mitad de lo doloroso comparado con la muerte de su esposa Sharon a manos de la secta de Charles Manson, todo esto relacionado únicamente por la leyenda la maldición post-bebé-de-rosemary...
La cinta, fuera de lo colateral, es una absoluta joya del terror psicológico, pues ese delirio de persecución que Rosemary transmite, y el hartazgo que los Castavet logran tener en el público, es fascinante; teniendo, quizás aquí como único punto en contra los ojos amarillos en transparencia que se ven cuando Rosemary ve a su bebé, algo que se cuenta que Polanski no quería, pero al final el equipo entero le convenció de hacer.
Una absoluta recomendación, un gran clásico horroroso, una joya y un ejemplo fílmico que pese a todo lo circundante, nos trae al mejor Polanski que él mismo haya podido crear.