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lunes, 26 de mayo de 2014

Festen (1998)

El primer impulso para la reivindicación cinematográfica desde los tiempos de Godard se da en Dinamarca en 1995 por los directores amateurs Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, creando el movimiento Dogma 95, cuya primera intención era saltar ese freno contra el cine que era la adquisición de presupuestos, en un mundo demasiado caro para lograr algo, por lo que el "manifiesto" de Dogma, y sus "votos de castidad" es el motor para la realización de 39 cintas, de las que algunas pasan por el ojo internacional con un éxito y trascendencia como no se veía desde los tiempos de Truffaut; iniciando concretamente todos con el Dogma #1: La Celebración (Festen), de Vinterberg, quien lleva a cabo lo que habían planteado él y Von Trier de una manera asombrosa y con una calidad de tal grado que corrobora las estipulaciones de sus planteamientos, volviendo congruente su manifiesto, llegando hasta ganar el premio del jurado de Cannes, y dando inicio a una de las más destacadas tendencias de los últimos tiempos.
Sobre una reunión familiar, donde poco a poco se va situando a cada personaje donde debe de estar, como un gran jaque mate contra el rey a sacrificar, el protagonista, Christian (Ulrich Thomsen), prepara a todos en su familia para la declaración que evidenciara el grotesco y repulsivo andar de su padre, Helge (Henning Moritzen), quien atormentó a él y a su hermana durante sus respectivas vidas, llevándola a ella, Linda, al suicidio, evento que conduce a las acciones de hoy de Christian y llevarán a Helge a la ruina; eso si la familia le cree lo que está por contar.
A parte de ser una joya técnica, en cuanto a D-95 refiere, la trama escrita por el mismo Vinterberg es un total deleite, mostrando una creatividad y calidad nata como pocas veces se ve en el cine, y más aún en las óperas primas (en cuanto a d-95 refiere); sin duda un tesoro de la historia del cine, recomendado para todo aquel interesado a fondo en él, puesto que el Dogma logra su consagración verdadera entre los festejantes que Vinterberg nos muestra.





sábado, 3 de mayo de 2014

Dancer in the Dark (2000)

Pese a no ser su primera película e incluso ser la tercera parte de su trilogía Corazón Dorado, que se compone de Brakeing the Waves & Los Idiotas, sin duda ésta es el primer mega hit mainstream gracias a la presencia de la cantante islandesa Bjork, quien muestra sus víscerales formas de histrionismo como una de las más entrañables actuaciones que recordemos, por lo que el principal gran destello del danés Lars Von Trier es un musical controversial que divide opiniones críticas, llega a las mayorías espectadoras y se vuelve uno de los mejores ejemplos del colectivo cinematográfico Dogma 95.
Complementando el elenco con Catherine Deneuve, David Morse y Peter Stormare, la cinta narra la historia de Selma Jezkova, quien trabaja en una fábrica para mantener a su hijo, y toma clases de canto para apacigüar su agobiante tedio de ser; sin embargo cuando ve que su hijo tiene la misma enfermedad visual degenerativa que ella tiene comienza a ahorrar para operarle y salvarle del destino que ella tendrá; sin embargo en su bondad se le ocurre contarle de su guardadito a su arrendador, y este la roba; así que cuando ella se da cuenta e intenta persuadirle que le devuelva el dinero, él muere y ella va a prisión, complicando la historia tornándola en una de las más tristes películas que se hayan filmado.
Entonces el mainstream despierta y Von Trier se lleva la Palma de Oro de Cannes, pero cuando la crítica despierta es llamada "Una Pornografía de Emociones", además de tener el halo de rumores entre los constantes pleitos por el liderazgo creativo entre Bjork y el director, por lo que todo el brillo de lo logrado se eclipsa dejando la declaración de la islandesa sobre no volver a hacer cine, y el encrudecimiento creativo de Von Trier que nos lleva a lo que el director ahora es, entre polémica, respuestas constantes intrínsecas en su obra y malicia burlona que inunda sus películas.
Bailando en la Oscuridad, como se le tradujo al español, es una hermosa cinta que hay que tratar de ver ignorando los sucesos que le rodean; es una estupenda película que se ha vuelto un nuevo clásico y una indispensable en la cinematografía de los últimos años.