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sábado, 17 de enero de 2015

Frost/Nixon (2008)

Dirigida por Ron Howard, estelarizada por Michael Sheen y Frank Langella, es una cinta multinominada (aunque no ganadora de la estatuilla dorada, ni ninguna otra), basada en la obra de teatro homónima de Peter Morgan, en la cual se narran las entrevistas entre los mencionados en el título, donde el expresidente Nixon es puesto en juego sobre todo en el asunto Waterloo, poniendo en jaque la carrera periodística de David Frost.
Contándose la historia desde la perspectiva de Frost (Sheen), quien quiere alzar su carrera, pues la mayoría de gente, más que un profesional es solo una estrella de espectáculos, y decide entrevistar al expresidente Nixon, consiguiendo él mismo los fondos para comprarle la entrevista al político y toda la infraestructura de producción que la entrevista requiere... Llegando el momento ambos protagonistas tratan de ganar para sí la plática, pues uno tiene toda su carrera en juego, y el otro puede realzarse por encima del error si es capaz de marear a su entrevistador y quedar más como un humano que como un corrupto.
Sin duda la mayor prueba de la genialidad del director, quien sabe crear por el hecho de una simple entrevista, una fuerte tensión para ambos personajes sin tener que llegar a la caricaturización villanezca del que pudiera ser el némesis de la historia.
Así que completando el cast con Kevin Bacon, Oliver Platt y Rebeca Hall (entre otros), la película es una maravillosa pieza dramática que no cae en el clitché de una biopic convencional, y gracias tanto a la composición final del film, como a las increíbles actuaciones de sus protagonistas logra ser un deleite fílmico que debería de tenerse en un standar mayor y una recomendación indudable.








martes, 12 de agosto de 2014

Bicentennial Man (1999)

Podría colarse en un grupo de cuestión sobre la inteligencia artificial al lado de cintas como Inteligencia Artifical de Spielberg o Yo Robot de Alex Proyas, pero es más contemporánea a Matrix que a las mencionadas, y aún con su temática generalizada como cursi y light (comparada nuevamente), la cinta del director Chris Colombus se basa en el cuento homónimo de Isaac Asimov (Yo Robot), así como en la novela El Hombre Positrónico del mismo Asimov y Robert Silverberg, haciendo esta mención pues mencionar el nombre de Asimov dentro de la ciencia ficción podría ser una garantía de absoluta genialidad, sin embargo no sé si haya sido por Colombus o por el protagonista Robin Williams, la cinta es un compendio de desventuras sobre un robot meloso que ansía ser humano (sí, en este tipo de películas el factor Pinocho nunca termina) enfatizando las virtudes del defectuismo que esta raza posee.
Sobre el robot Andrew (Williams), que en 2005 es entregado a una familia con escepticismo, de la cual ambas partes llegan a sentirse gratos y servidos, y de la independización de Andrew tras la complejización de su conciencia, solo para empezar un viaje estilo Entrevista con el Vampiro en busca de otros como él, encontrando solamente a Galatea (Kiersten Warren) una robot destacada por no saber hacer otra cos que no sea bailar, pero destacando el encuentro debido a que gracias a esto Andrew conoce al Dr. Rupert Burns (Oliver Platt), quien es el que finalmente le ayuda poco a poco a cumplir su deseo de su humanización, en la cual se termina enamorando de Portia (Embeth Davidtz), nieta de "Damita" (Embeth Davidtz), su humana favorita de su primer familia; ya en esta etapa Andrew y Portia luchan por que al exrobot se le declare legalmente humano, mientras éste mismo continúa su proceso de desrobotización haciendose cada vez más defectuoso y envejecible como todos los organismos orgánicos somos.
Al final, cualquier película de la humanidad de las máquinas resulta interesante, pero desde el factor estético de un robot con cara de Robin Williams (¡Y su caracter!) hasta la interminable melasa de la cinta jamás la dejan salir de su estilo blockbuster directo para DVD (o VHS en su caso... talvez para pasarse en Disney Channel... ehmm... sí, es medio infantiloide...) jamás ayudarán a que quizás la más destacada de las películas de ciencia ficción de Williams salga a ser reconocida en el mainstream del género.
Quien sabe (pues nunca he leído los textos en los que se basa el film) si la historia de Asimov sea tan rosa como la película, pero ésta ayuda a la consolidación de Colombus para ser elegido para dirigir el inicio de una de las más grandes franquicias de la historia (Harry Potter), y a Williams, lo deja donde siempre: el optmista que ya empieza a cansar con esa careta que carga desde más de una década atrás...






domingo, 3 de agosto de 2014

2012 (2009)

Roland Emmerich es Godzila, ID4, Soldado Universal, El Día después de Mañana (EDddM), 10,000 aC, y 2012; a diferencia de Michael Bay, Emmerich es desastre declarado, es una oda a la destrucción, siendo los efectos especiales un medio, no un fin, Emmerich nos ha dado clásicos del género como ID4 o EDddM, y con la euforia de las profecías mayas para el 2012 parecía que él era el indicado para hacer una película al respecto, por lo que al lado de John Cusack, se embarca a una odisea de efectos especiales cuya historia fofa la hace un mal chiste, claro, no tan malo como 10000aC, pero irrelevante y fuera de los efectos especiales, totalmente redundante.
Sobre el descubrimiento que hace el científico Adrian Hemsley (Chiwetel Ejifor) de los desastres que se darán en 2012, y cómo los ricos y los políticos arman carísimas arcas para sobrevivir a la serie de catástrofes que se avesiman, teniendo al escritor de medio tiempo, chofer del resto del tiempo, Jackson Curtis (Cusack), como el único héroe que sin ser rico o político o tener una verdadera cualidad para afrontar esta terrible situación, se salva, y va salvando a todos los que en su camino a la sobrevivencia. como gran ensamblador de la historia, sin llegar a causar la menor de las empatías o antipatía.
Pues bien, la cinta, completada en cast con Amanda Peet, Danny Glover, Woody Harrelson, Oliver Platt, entre otros, es de esas solo para ver, ignorando la historia, que aún con la bella rusa que sale (Beatrice Rosen), es imposible de considerar como buena, por lo que ni al club de los grandes clásicos del director entrará... Bastante escualidad, con emociones prediseñadas de molde, vacía y sin relevancia épica.