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domingo, 31 de agosto de 2014

Awakenings (1990)

Dirigida por Penny Marshall, la película Despertares basada en la autobiografía del neurólogo Oliver Sacks y estelarizada por Robin Williams y Robert DeNiro bien podría ser una referencial para ambos astros cinematográficos, y quizás lo más relevante de la directora, pues pudiendola dividir en dos partes, la primera que sería el segmento del Dr Sayer por adaptarse y encontrar un móbil en su nuevo trabajo en un hospital psiquiátrico, y la segunda parte sobre la recuperación y giro del tratamiento al paciente Leonard Lowe, tratando de resignificar el estado catatónico como un  contenedor, una prisión para el alma viva, teniendo el poema de la Pantera de Rilke como eje del ¿qué debería de ser? de situaciones como la tratada.
La historia se desarrolla donde en un comienzo, en 1969, el Dr Sayer entra a trabajar más por necesidad que por gusto a un psiquiátrico, y poco a poco se da cuenta de que su avidez por estudiar y experimentar podría ser satisfecha por unos pacientes diagnosticados en encefalitis letárgica, si se les trataba de la manera de pacientes de parkinson, por lo que su experimento tiene éxito y todo un piso de enfermos son sanados milagrosamente (sigue spoiler), sin embargo, desde su primer experimentado (DeNiro) hasta cada uno del resto de los "curados" van rebotando el tratamiento y volviendo a su estado inicial, terminando la cinta en un fracaso y en una especie de lección de que es más importante el cariño y el trato humano que cualquier droga para curar enfermedades de la gravedad de la de la película.
Nominada al óscar a mejor película y actor principal (De Niro), y con un score de Randy Newman previo a lo más famoso del compositor (la etapa Pixar), la cinta comienza tremenda pero la desilusión de la historia, que bien también podría ser lo relevante al ser un hit hollywoodense sin final feliz, la va opacando minuto a minuto disminuyéndola y volviendola tibia, pero jamás mala.
La película, como sea, sí es muy recomendable, gran recomendación para ver y recordar a Williams, y para ver a DeNiro del rudo usual a un humano casi resurrecto. Muy recomendable.






viernes, 29 de agosto de 2014

Robin Williams (1951-2014)



Para nuestra reseña número 800 decidimos guardar un texto a manera de elegía a uno de los más destacados artistas del cine de los últimos tiempos, y esto pese a la controversia que esta declaración podría causar, es algo verdadero, pues aunque en los últimos años se le había visto en papeles babosos, y casi toda su trayectoria podría resumirse en roles de autosuperación, cintas como La Sociedad de Poetas Muertos, Despertares o hasta la reciente Retratos de una Obsesión serían excelentes ejemplos para conocer las capacidades histriónicas de Williams, a quien realmente recordamos por tonterías como Flubber o La Noche en el Museo, o hasta la, en algún momento sorprendente, Jumanji, pero en casos como ese fue la tecnología del momento la que ahora la hace ver risible o malhechona.
Pero el verdadero punto de análisis en el trayecto de Williams, de manera correcta o incorrecta (para no vernos como blog de chismes), es su muerte, pues pese a la gran cantidad de personajes propositivos y entusiastas que interpretó es él mismo el que decide destruir su vida y huir desesperadamente de esa máscara que creó e interpretó toda su vida, haciendo ver que ese epílogo de Despertares, esa alma pura que era en Patch Adams o ese robot provida que fue en El Hombre Bicentenario eran pura falsedad y en nada concordaban con el verdadero Robin Williams, y esto podría justificar su trayectoria entera, desde sus logros y momentos cumbres hasta su vergonzoso travestismo familiarizado o su maldad vagabundeadamente chafa de August Rush, él nunca fue Robin Williams, él era un ser deprimido e introvertido que usó de coraza a Robin Williams para que nadie mirara hacia adentro, donde la creatividad trató de desafanarse por medio de la aprobación y el aplauso social, cuando en realidad solo era una sombra de lo que él, como artista y como persona, era; el resto fue una actuación de una persona que no debería de haber existido, cuya tan impresionante actuación hizo creer a tantos que sí existía.
El paréntesis aquí entra cuando el tiempo sigue cambiando y ese Robin Williams complaciente no cuadraba ante el podrido mundo que ahora habitaba, y tuvo que tornarse a lo gente como Mark Romanek lo proponía, lo que en ocasiones parecía una farsa total tras semejante trayectoria dentro del cine; y ni salir en dramas como los de La Ley y El Orden UVE le ayudaron para solventar el daño que había creado a su verdadera genialidad.
La vida transurrió y pasó solo lo que tenía que pasar, la gente habló... de drogas, de parkinson, de depresión, de palabras torcidas y roídas que nunca fueron realidad, pero talvez esa sombra de la que hablamos sí era un pedazo de su optimismo, la cual él mismo nunca aceptó por miedo a que el resto no lo aceptara... Y en esa incertidumbre de su propia aceptación él elige el camino que cree más adecuado para asesinar a su invensión...
Lo que está bien o lo que está mal nadie puede decir verdaderamente, pero el camino que él creó hizo época, es inolvidable y un icóno de lo que talvez en realidad sí amaba, pero el miedo a sí mismo fue incontenible como para resistir por su propia familia y la búsqueda de sus propia redención que nunca encontró al menos entre la crítica especializada, pues en más de una ocasión oímos y leímos a tantos críticos de la irrelavancia del cine de Williams y su valor para con el cine, apoyando esto a tanto bueno para nada como Billy Crystal aplaudiendo los peores éxitos del personaje.
Su vida ha concluído, sea cual sea la resolución al final de la historia, y nadie puede negar la relevancia que tuvo para con el cine bueno o el cine malo, la vida sigue, y quedará en nosotros el juzgar cuáles buenas películas y cuales fueron nefastas.
Descansa en paz máscara de Robin Williams.










martes, 19 de agosto de 2014

Hook (1991)

Cuéntase en los libros de historia y almanaques ocultos en las grandes bibliotecas que antes de que los blockbusters fueran dedicados casi en su entero a superhéroes con detallados (ya veces no tanto) efectos CGI, las grandes producciones fantásticas tenían que invertir hasta en el más mínimo de los detalles para su conformación, y gran ejemplo de esto es la noventera Hook de Steven Spielberg, en la cual claramente se ve la ausencia del medio digital, más que en una que otra leve escena sobre todo cuando Campanita (aka Tinker Bell) aparece; sin embargo esto no demerita a esta gran película, en la cual las escenografías claramente son estelares durante toda la película, y Spielberg lo sabe, pues no por nada hay tantas tomas lejanas, amplios planos y énfasis en los detalles de ese estudio que se volvió de pronto El País de nunca jamás. Otro aspecto importante es el de la recontextualización, partiendo de una historia ya construída y mundialmente conocida, en gran parte esta globalización también gracias a la famosa película de Disney, volviéndola una nueva historia que complejiza a los personajes preexistentes, moda que después seguirá a cintas que van desde Van Helsing, Hansel & Gretel, Blancanieves y el Cazador, etc... etc..
Han pasado muchos años que Wendy y sus hermanos fueron a Nunca Jamás, y Peter les siguió visitando, hasta que su amor favorto envejeció y le dijo que ya no podía seguir yendo con él, lo que provoca que Peter se enamore de su nieta, y poco a poco olvide todo lo que él realmente era/fue, hasta volverse un judío de oficina...
Años después Wendy (Maggie Smith, sí, McGonagall ya era viejita desde 1991) va a abrir un orfanato, e invita a su nieta (Caroline Goodall) ahora casada con Peter (Robin Williams) para la celebración, y mientras asisten a la misma, raptan a sus hijos Jack & Maggie, dejando su raptor una nota con la firma de Hook (Garfio), por lo que Wendy narra la verdad a Peter quien no cree hasta que Campanita (Julia Roberts) aparece y lo lleva a la fuerza a Nunca Jamás, donde es demeritado, debido a su aspecto de godinez, y Hook  (Dustin Hoffman), acompañado de su fiel Smee (Bob Hoskins) y más de un puñado de piratas al estilo de Bob Esponja le dan tres días para volver a ser él mismo o matará a sus hijos, cosa que luego cambia pues aprovechando la mala paternidad de Peter con Jack, Hook trata de embelezar al niño para volverle una especie de Hook Jr; todo mientras Campanita y los niños perdidos reentrenan a su Peter para la batalla final.
Haciendo mención extra de Gwyneth Paltrow quien aparece en un mini papel como Wendy de joven, cabe mencionar que la actuación de Williams es muy buena haciendola de Peter Pan chafa, hasta que el optimismo le regresa y pareciera que las tendencias pop de principios de los noventas le hubieran poseído, así mismo como con Julia Roberts, con sus peinados de Girls just want to have fun y una que otra pantomima clitché de la época; claro está, nunca pejudicando la gran película que Spielberg logra crear, mucho también gracias a Thomas E Sanders, quien también destaca por su arte en Dracula (1992) en la cuestión de la dirección de arte, aún cuando a veces el cielo remarca el hecho de que es escenografía y no la misma fantasía propuesta vuelta realidad como el cine debiera de ser (aunque bien podría ser una idea para que después gente como Von Trier trabaje en cintas como Dogville... ), y todo un increíble staff que crea un universo que hace ver a la más grande de las producciones de Broadway como obra escolar.
Por lo que la ausencia de efectos visuales digitales es prescindible gracias al gran universo que los directivos logran, y hacen que esa experiencia blockbuster de los noventa permanezca en la mente de tantos hasta la fecha, volviendola una gran película de fantasía que a veces es menospreciada cuando se habla de las más importantes películas spielbergeanas, no obstante nadie lo hace cuando se habla de Williams... Muy recomendable en cualquiera de los sentidos, una que debería de recordarse más que tantas de las que todos hablamos día con día.











lunes, 18 de agosto de 2014

Aladdín (1992)

El tercer éxito consecutivo de la segunda era Disney, tras La Sirenita y La Bella & La Bestia, es otra que consigue el óscar a banda sonora, dirigida por John Musker & Ron Clements, quienes nuevamente tomando iconografías del mundo pop del momento como la inspiración de los pantalones de MC Hammer, el estilo de Michael J Fox, y la polémica unificación oriente-occidente, para hacer otro gran espectáculo animado en esta nueva ola Disney que recontextualizó el mundo una vez más a finales de milenio.
Sobre un chavito y su chango que siempre se meten en problema con la guardia del sultán, su encarcelamiento y su azarosa selección para una peligrosa misión en busca de una lámpara mágica que el gran visir, Jafar, épico villano de la compañía, necesitaba, sin embargo, tras un imprevisto Jafar da por muerto a Aladdín, pero lo que había pasado era que ahora él era el dueño de la lámpara, y el genio, interpretado por una de las más destacadas actuaciones de Robin Williams, le ayudará a conquistar a la hija del sultán, Jazmín, con engaños que complicarán aún más sus aventuras ahunándole a ésto la sospecha de Jafar, quien no se detendrá para conseguir la lámpara mágica y volverse él el más poderoso mago negro sultán que haya existido.
Una joya más animada de esa era de oro noventera que Disney había comenzado gracias a personas como Muesker y Clements, quienes revivieron la luz de la gran compañía del ratón hasta el eclipse de fin de milenio. Muy recomendable para todos los pequeños en el hogar.







miércoles, 13 de agosto de 2014

One Hour Photo (2002)

"Inteligentemente" traducida como Retratos de una Obsesión (acaba mi parte de burla contra el doblaje latino), escrita y dirigida por Mark Romanek, conocido más por dirigir importantísimos videos musicales de titanes como Nine Inch Nails o Johnny Cash, pero más conocida como parte del periodo de "redención" de Robin Williams, puesto que ya para la fecha, luego de más de una década de papeles bobos, y con un peso innegable dentro de Hollywood, el actor tenía que comprobar su histrionismo y el mito de su genialidad de alguna manera que no fuera la que solía demostrar cada película, por lo que decide encarnar al personaje creado por el mismo Romanek, Sy Parrish, y tratar de interpretar a ser más distinto al que suele ser, sin embargo más que representar bien podría ser un alter ego del alma del actor, pues similar a su estilo de convivencia que suele tener con su arte, su público y los que dicen conocerlo, Parrish bien podría ser ese doppelganger de qué hubiera pasado si Williams hubiera terminado como el personaje, terminando trabajando para un pseudo Wallmart, mostrando su sonrisa y su pulcritud a la clientela, siendo un enfermo voyerista en sus entrañas...
Entonces de eso trata, de que Parrish, un hombre solitario y raro trabaja en el "Sawmart" revelando rollos fotográficos, coleccionando las fotos de sus clientes, en especial de la familia Yorkin, de la que se encariña y llega a considerarse parte de ellos, pero dos sucesos cambian el status de confort y estabilidad de Parrish, uno siendo que luego de que los números de las impresoras no cuadran lo corren, y el segundo que una chica (Erin Daniels) lleva a revelar un rollo donde el papá Yorkin (Michael Vartan) le pone el cuerno a su esposa Nina (Connie Nielsen) con ella, por lo que su psique quiebra y está a punto de pasar de loco pasivo a loco activo, arrivando a un final frío y sociópata que podría resolverse por uno mismo al estilo de la Ley y el Orden, o dejarse abierto, enfermo...
Teniendo hasta a Clark Gregg como un Coulson secundón, destacando el score de Johnny Klimek y Reinhold Heil, que bien podría ser una antesala al trabajo de gente como Trent Reznor en Social Network y La Chica del Dragón Tatuado, la cinta es enigmática y mostrando ese oscuro lado de Williams uno llega hasta olvidar toda película mediocre que uno recuerde de él, pues en el fondo de esa plasticidad idiota hay un moustro enfermizo, deprimido/deprimente, que escucha, ve, siente, y reacomoda a su antojo  (nuevamente mencionándolo) sociópatamente hablando.
Una muy buena cinta que sale de lo acostumbrado del actor, y que nos lleva a conocer más facetas del musical director. Bastante recomendable.








martes, 12 de agosto de 2014

What Dreams May Come (1998)

Motivacional... Dirigida por Vincent Ward, y estelarizada por Robin Williams, Annabella Sciorra, Cuba Gooding Jr y Max Von Sydow, la ganadora del óscar a mejores efectos visuales, es una historia que empieza tierna, y una vez que han pasado los primeros 20 minutos empieza a tornarse aburrida, terca y al final ilógica e inexplicable, y no en el buen sentido...
Basada en la novela de Richard Matheson de una familia a la que se le mueren sus hijos en un accidente, y cuatro años después el padre de familia también, por lo que así empieza, en que Chris Nielsen (Williams) vive una excelente estadía en un cielo hecho con las pinturas de su esposa, acompañado por Cuba Gooding Jr, quien primero piensa que es su mentor, pero termina siendo su hijo (no es spoiler, pues esto es tan predecible como el lamentable final), pero cuando su esposa no aguanta la pérdida de su familia se suicida, lo que causa la alegría máxima en Nielsen, pues volverá a ver a su esposa como ya lo había hecho con sus hijos, sin embargo es decepcionado cuando le avisan que los suicidas se van al infierno, por orden divina, pero no hay dios o poder máximo que pueda con el amor de Williams, por lo que se encamina a un viaje similar al de Dante a un Infierno con un potencial digno del óscar, pero que es apabullado por las rápidas tomas para no ser de su género de película para hacer llorar, teniendo un final pésimo que vuelve la cinta como precindible en todos los sentidos.
Así que con una  película que trata de tener la grandeza que Kurosawa se había impreso a sus Sueños, se nos muestra un intento de universo celestial que deleita a la academia, pero se ensombrece un tanto por el resultado final de la cinta, dejando estos galardonados efectos solo como un buen recuerdo en la trayectoria tanto del actor como del director, ocurriendo en la etapa cumbre de  Williams, que en el sentido objetivo, no es donde podría llamarse recuperado, aún con la pintoresca estética que maneja, de su monocromática trayectoria hasta el momento.
La cinta sí es recomendable, para quienes han sufrido tragedias similares a la de la película, si usted se quiere hacer falsas esperanzas, pues aún si cree en el Cielo y el Infierno, no creo que tenga el amor que Robin Williams actúa como para mover el inframundo como el máximo de los optimistas ya lo ha hecho.






Bicentennial Man (1999)

Podría colarse en un grupo de cuestión sobre la inteligencia artificial al lado de cintas como Inteligencia Artifical de Spielberg o Yo Robot de Alex Proyas, pero es más contemporánea a Matrix que a las mencionadas, y aún con su temática generalizada como cursi y light (comparada nuevamente), la cinta del director Chris Colombus se basa en el cuento homónimo de Isaac Asimov (Yo Robot), así como en la novela El Hombre Positrónico del mismo Asimov y Robert Silverberg, haciendo esta mención pues mencionar el nombre de Asimov dentro de la ciencia ficción podría ser una garantía de absoluta genialidad, sin embargo no sé si haya sido por Colombus o por el protagonista Robin Williams, la cinta es un compendio de desventuras sobre un robot meloso que ansía ser humano (sí, en este tipo de películas el factor Pinocho nunca termina) enfatizando las virtudes del defectuismo que esta raza posee.
Sobre el robot Andrew (Williams), que en 2005 es entregado a una familia con escepticismo, de la cual ambas partes llegan a sentirse gratos y servidos, y de la independización de Andrew tras la complejización de su conciencia, solo para empezar un viaje estilo Entrevista con el Vampiro en busca de otros como él, encontrando solamente a Galatea (Kiersten Warren) una robot destacada por no saber hacer otra cos que no sea bailar, pero destacando el encuentro debido a que gracias a esto Andrew conoce al Dr. Rupert Burns (Oliver Platt), quien es el que finalmente le ayuda poco a poco a cumplir su deseo de su humanización, en la cual se termina enamorando de Portia (Embeth Davidtz), nieta de "Damita" (Embeth Davidtz), su humana favorita de su primer familia; ya en esta etapa Andrew y Portia luchan por que al exrobot se le declare legalmente humano, mientras éste mismo continúa su proceso de desrobotización haciendose cada vez más defectuoso y envejecible como todos los organismos orgánicos somos.
Al final, cualquier película de la humanidad de las máquinas resulta interesante, pero desde el factor estético de un robot con cara de Robin Williams (¡Y su caracter!) hasta la interminable melasa de la cinta jamás la dejan salir de su estilo blockbuster directo para DVD (o VHS en su caso... talvez para pasarse en Disney Channel... ehmm... sí, es medio infantiloide...) jamás ayudarán a que quizás la más destacada de las películas de ciencia ficción de Williams salga a ser reconocida en el mainstream del género.
Quien sabe (pues nunca he leído los textos en los que se basa el film) si la historia de Asimov sea tan rosa como la película, pero ésta ayuda a la consolidación de Colombus para ser elegido para dirigir el inicio de una de las más grandes franquicias de la historia (Harry Potter), y a Williams, lo deja donde siempre: el optmista que ya empieza a cansar con esa careta que carga desde más de una década atrás...






Dead Poets Society (1989)

Dirigida por Peter Weir y teniéndola como epítome de la carrera de Robin Williams, la cinta es un gran ejemplo de lo que el actor se sintió durante el resto de su carrera, y quizá sea el secreto dentro de su corazón sobre su verdadera genialidad, más aislada de la pasticidad y vanal hollywoodense, y más cerca del alma artística y literaria que el ser humano es. La cinta gana un óscar a guión original, y merecidamente es un referencial entre las cintas de rebeldía juvenil, aún cuando se encuentra más cerca de La Sonrisa de Mona Lisa que de Kids, pues la rebeldía no siempre se simplifica en el exceso más inmediato, sino simplemente en la liberación del espíritu sometido a las retrógradas maneras de los adultos felizmente autonombrados así...
Sobre quien pareciera ser el protagonista, Neil, interpretado por un brillante Robert Sean Leonard, acompañado de Ethan Hawke, Josh Charles, Gale Hansen, entre otros, quienes forman un grupo secreto de lectura en el año de 1959, inspirados por su maestro, John Keating (Williams), quien les inspira a la libertad y al arte de formas poco ortodoxas, donde los institucionalismos son desechados y la independencia y la creatividad se vuelven la bandera y el impulso de estos nuevos prospectos de grandes pensadores, impulsándolos al amor, a las artes expresadas y a la liberación de su propio ser más allá de los prejuicios de sus padres; todo esto dirigiéndose en picada a una excelente secuencia que podría dividirse en una línea del tiempo que arrivaría al Dr. Wilson de Dr. House, caminando por San Sebastian y la caída de todos los anhelos y esperanzas alcanzadas en la clase de Keating, de las cuales no puedo ser tan específico para evitar spoilers a los que no conocen aún la película completa.
Es de los primeros papeles en los que vemos el optimismo que tanto destacó en la carrera de Williams, usándose aquí, sin embargo, de una manera donde la inteligencia sobrepasa y pisotea el simplismo que más adelante caracterizaría gran parte de su carrera. Si acaso hubiera una cinta donde más se destacara la grandeza del actor, sin duda la gran recomendación sería esta; todo esto sabiendo también que gran parte de la grandeza de la cinta es gracias a Weir y al galardonado guionista Tom Schulman, pero es en gran medida la elocuencia y convergencia creada en el cast total que la hace una referencial en los caminos del cine de todos los tiempos. Gran recomendable.









lunes, 23 de junio de 2014

A.I. Artificial Intelligence (2001)

Teniéndose como finalización de un de los proyectos que Kubrick no pudo terminar debido a su "misteriosa" muerte, la obra distópica que esta película respresenta podría considerarse el proyecto más oscuro en el que Steven Spielberg se embarcó, pues aún con su relativo final feliz, y aun con la brillante carga de efectos especiales que la cinta tiene, hay algo industrial y decadente en esta cinta que no podemos hallar en ninguna otra película del director, algo desesperanzador, que talvez sea el proyecto relevado o talvez la fabulosa y absorbente interpretación de Haley Joel Osment, en una de las més impactantes actuaciones infantiles de la historia, pero sin duda ésta joya del siglo XXI podría considerarse de las mejores películas de ciencia ficción que se hayan filmado.
Podiendo divir la cinta en dos partes, más el intro (el cuestionamiento de las emociones en un robot, por el grupo liderado por el Dr Hobby (William Hurt)) y el epílogo (el final feliz 2000 años en el futuro del futuro), la cinta es una genialidad que inicia (Parte 1) cuando el hijo de los Swinton (Sam Robards & Frances O´Connor) cae en coma y les dicen que las esperanzas de vida son mínimas, por lo que el padre es aceptado en la prueba de un nuevo programa de robots niños que pueden amar, por lo que David (Osment) se les es entregado, ganándose su cariño y confianza, sin embargo, Martin (Jake Thomas), el hijo, despierta y es devuelto a su familia, donde al encontrarse con su nuevo meca-hermano David, lo provoca tratando ambos de acaparar el amor de la madre, hasta el grado de que David lastima tanto a Mónica, la mamá, como a Martin, por lo que es dejado en el bosque como perro, al lado de su osito Teddy, salvándolo Mónica así de que sea destruído por agredir humanos. La siguiente parte empieza entonces, donde David decide que si puede volverse un niño de verdad, como Pinocho, podrá volver al lado de su madre, pero en su búsqueda del hada azúl, se encuentra una mechafobia que tiene su cumbre en Ferias de Carne, donde humanos hillbillezcos "torturan" a robots para su diversión, es ahí donde conoce a Gigolo Joe (Jude Law), un robot hecho para causar placer sexual en mujeres humanas, quien se vuelve su acompañante en la búsqueda del hada, hasta que el destino des-humanizado les alcanza, siendo al final, su único compañero milenario su osito Teddy (Jack Angel). Teniendo también en el elenco a Brendan Gleeson como uno de los organizadores de las Ferias de Carne, y a Ben Kingsley, Robin Williams, Meryl Streep y Chris Rock en roles off screen, más música de Jhon Williams, con increíble apoyo de la banda industrial Ministry, la cinta es una sorprendente odisea mecánica como una de las mejores recopilaciones de elemento psy-fi, aún cuando las críticas resultaron mixtas en extremos, donde gente Roger Ebert elogiaba la cinta, mientras que otros como Terry Gilliam la desprestigió por completo... No obstante, la cinta sí es una fabulosa historia del Remi mecánico, donde parece que las cosas siempre irán de mal en peor, siendo esta desventura humana lo básico para la historia de este robot deprimente. Una indispensable de la ciencia ficción que nos recuerda que no importa cuan optimista y fresa sea Spielberg sí es un básico del séptimo arte.




domingo, 29 de diciembre de 2013

The Butler (2013)

Luego de la aclamada Precious, el director Lee Daniels, regresa con su perspectiva afroamericana, para narrarnos ésta vez una historia mucho más entrañable que la de la chica de la vida horrenda que Precious tuvo, contando con un elenco de primera, utilizando a los mejores y más famosos negros de Estados Unidos (obvio Will Smith no, porque el se cree más que lo que sea), pero para comenzar cuenta con Forest Whitaker en el protagónico, interpretando al "Mayordomo de la Casa Blanca" Cecil Gaines, quien hace pareja con la popular Oprah Winfrey; además de contar en su reparto con gente como Cuba Gooding Jr, Terrence Howard, David Oyelowo, Lenny Kravitz, Mariah Carey, Yaya DaCosta, Robin Williams, James Mardsen, Minka Kelly, Liev Schreiber, John Cusack, Alan Rickman, Jane Fonda, Nelsan Ellis, entre otros.
Con una temática principal sobre un negro que nace en los campos de algodón sureños, y vive en la discriminación y sometimiento total, hasta que se vuelve adolescente y escapa, consigue trabajo de botones, y poco a poco va creciendo hasta sin él percatarse llega a la Casa Blanca donde conoce a los presidentes de las administraciones de Eisenhower hasta Ronald Reagan, conociendo las actitudes racistas o progresistas de cada uno de los mandatarios, mientras que su primogénito se vuelve defensor de los derechos de su raza, estando al lado de gente como Martin Luther King, las panteras negras, o hasta postularse en un puesto político para encontrar la solución al que parece indetenible racismo norteamericano.
La que pareciera una historia sobre la defensa de la raza negra, más se torna una historia sobre un padre y un hijo, sus perspectivas, y el entendimiento del uno y del otro, en medio del devenir histórico que Daniels establece.
La historia es conmovedora, bien llevada, y sin duda es una de las mejores películas del 2013, muy recomendable para rudos y simplones en esto de la cinefilia que seguro le llevo a esta y otras reseñas.








domingo, 3 de marzo de 2013

Jumanji (1995)

La que en 1995 parecía una gran cinta de efectos especiales y gran historia, si la vemos ahora parece una porquería. Sí, es un clásico del cine de aventura, pero la cinta dirigida por Joe Johnston parece un boceto malhechón de películas más actuales como George de la Selva o la del Cazador de Tesoros de Nicholas Cage.
La actuación de Robin Williams es regular, aunque es de las mejores de su carrera, pero pues es Robin Williams; y lo más destacado podría ser el entusiasmo histriónico que desde entonces traía ya Kirsten Dunst, bien por ella...