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martes, 3 de junio de 2014

Star Wars: Episode VI - Return of the Jedi (1983)

Ahora teniendo a la cabeza al director Richard Marquand, George Lucas termina su primer trilogía triunfalmente para la mayoría, e infantil para el resto (por la inclusión de los ewoks), sin embargo, en general se considera un gran descenlace y una gran conclusión a éste primer vistazo de la guerra de las galaxias.
Luke (Mark Hamill), ya jedi, y sus amigos, R2D2, C3PO (Anthony Daniels), Leia (Carrie Fisher),  Chewy (Mayhew) y hasta el arrepentido Lando Calrissian (Billy Dee Williams)  se encaminan a salvar a su amigo Han Solo (Harrison Ford) de la guarida de Jabba the Hutt, lo cual, una vez conseguido, los devuelve a la guerra contra un Imperio con una nueva Estrella de la Muerte y una reunión del Emperador Palpatine (Ian McDiarmid) con Darth Vader (David Prowse), todo mientras éste último telepáticamente trata de jalar a Luke al lado oscuro, y aunque éste se rehusa a seguirle, Vader le amenaza de que si no va con él, atará a su hermana, quien resulta ser Leia, a su poder; por lo que mientras Luke conflictúa con su padre, el resto de la Alianza Rebelde trata de destruir la nueva Estrella de la Muerte, entre ewoks, amor y nuevas aventuras; teniendo como héroe a quien Qui Gon (Episodio 1) sabía que traería de vuelta el balance a la fuerza, su "discípulo" Anakin Skywalker (Sebastian Shaw, cambiado en la reedición por Hayden Christensen), y en efecto la estabilidad vuelve, y por ahora parece que el bien se ha reestablecido ¿o no?
Sin duda sí es la más ténue de las tres primeras cintas, la más tibia (aún con la inolvidable escena de Leia esclava de Hutt), sin embargo ayuda a concretar lo iniciado con anterioridad y da un cierre no perfecto pero sí justo a esa leyenda de ciencia ficción que George Lucas nos heredó.








Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back (1980)

En un principio, entre sus miles de borradores, el plan era que Star Wars fuese solo una película, pero ya llegando al boceto definitivo, George Lucas decide hacerla trilogía, lo cual pudo hacerse gracias al éxito de la primera parte, sin embargo, el esfuerzo de hacerla y su nuevo proyecto en cuestión, iniciado tras la creación de Industrial Light & Magic, era el Rancho Skywalker, por lo que decide asignar un director por cada una de las siguientes dos entregas (relevando ésta a Irvin Kershner), para dar la posibilidad de que cada director pusiera su visión personal; así que el guión empieza a perfeccionarse, y pasando de mano en mano, Lucas profundiza en la mitología de su universo, dándose cuenta que lo que estaba por narrar no era el episodio 2, sino el 5, proponiéndose que llegada la hora contaría el verdadero orígen de Star Wars; por mientras estaba El Imperio Contrataca, la que llegara a ser según las mayorías la mejor entrega de la franquicia completa.
Han Solo (Harrison Ford), Chewy (Mayhew), Luke (Mark Hamill) y sus dos androides, C3PO y R2D2 ya forman, al lado de la princesa Leia (Carrie Fisher), parte de la Alianza Rebelde, y como la guerra continúa, ahora más impasible tras la destrucción de la Estrella de la Muerte, nadie puede frenar el paso; sin embargo Luke tiene que marcharse para seguir su entrenamiento debido a que Obi Wan en fantasma (Alec Guinness) le dice que busque al exiliado Yoda, y éste le ayudará a completar lo que con él comenzó. Los problemas de Solo con el mafioso espacial Jabba the Hutt aumentan, y entre guerra, persecusión y un amor naciente entre el contrabandista y la princesa, terminan llegando a la base de su amigo Lando Calrissian (Billy Dee Williams), quien termina traicionándolos al decir su ubicación a Darth Vader (David Prowse) en una inmortal secuencia donde tras la llegada de auxilio del renovado jedi Luke Skywalker, éste se termina enterando que Vader es ¡su padre! Solo es llevado a donde Jabba y el Imperio vuelve a tener la delantera...
Mejor llevada, más profunda, más compenetrados los actores con sus roles, la cinta es otro gran clásico de la saga de la guerra de las galaxias, una indispensable y quizás la mejor secuela que se haya filmado, y un invaluable tesoro histórico y fenómeno cultural que cautivó, cautiva y seguirá cautivando siempre.








lunes, 2 de junio de 2014

Star Wars: Episode IV - A New Hope (1977)

¿Cómo no crear una leyenda infinita si en la licuadora que en ese entonces era la cabeza de George Lucas la enciendes teniendo dentro desde Flash Gordon y Buck Rogers a Odisea en el Espacio 2001, Kakushi Toride No San Akunin de Kurosawa o hasta el mismo poema de Beowulf? Pues en pleno Cannes, solo con THX 1138 en su historial, Lucas consigue aprobación para dos proyectos, siendo el primero American Graffiti, y el segundo la que sería la historia de Luke Starkiller: StarWars; pero el camino desde ahí aún fue largo, entre que los estudios iban y venían, entre que le rechazaban los guiones, entre que él no estaba a gusto, entre que no creía que su historia fuera contable, pues aún no existían los efectos especiales, Lucas acabó en un casting al lado de Brian DePalma repartiendo actores para cada uno de sus proyectos, Lucas para Star Wars, DePalma para Carrie, teniendo cada uno su respectivo éxito, pero sin duda lo logrado por Lucas el hallazgo mayor que la ciencia ficción jamás haya visto.
Sobre la resistencia de la Alianza Rebelde en contra del Imperio Galáctico, en la cual la princesa Leia, interpretada por Carrie Fisher, del planeta Alderaan logra ejectar de la nave, en la que el malvado Darth Vader (David Prowse con la voz de James Earl Jones) la tiene prisionera, a dos androides con un mensaje de auxilio dirigido para el jedi auxiliado Obi Wan Kenobi (Alec Guinness), pero lo recibe un chavito granjero llamado Luke, interpretado por Mark Hamill; una vez que lee el mensaje él y los androides buscan a Obi Wan, y juntos empiezan su odisea de rescate donde conocerán al contrabandista Han Solo (Harrison Ford) y su ¿amigo? ¿mascota? ¿fetiche? Chewbacca (Peter Meyhew), que les ayudarán a liberar a la princesa, y más tarde, aliados a los rebeldes, a destruir el centro de mando del Imperio, la Estrella de la Muerte, en su cruzada por la justicia en el universo, aún cuando las vidas de los mismos personajes centrales se ponga en juego.
Sumándole a todo que Lucas tuvo que inventar una empresa de efectos especiales (Industrial Light & Magic) para poder realizar la película, y que se juntó con un compositor John Williams que haría de su ópera galáctica la máxima cinta del género gracias al seguramente más conocido score de la galaxia; la cinta actualmente se considera patrimonio cultural, en su momento batió records de taquilla, arrasó en los óscares (dirección de arte, vestuario, efectos visuales, montaje, Banda sonora, sonido y un premio especial al mérito) y marcó la vida de millones alrededor de la Tierra (contándose entre ellos James Cameron quien cuenta que tras salir de ver Star Wars es cuando decide volverse director), la película es el hito de la ciencia ficción, la piedra angular de los efectos especiales, el coco del cine clasicista, el motor del cine de blockbusters, la leyenda unificadora de culturas del este y del oeste. Una absoluta magnífica que permanecerá inmortal como pieza de arte y testimonio de la humanidad en nuestro paso por el tiempo.








Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith (2005)

Luego de ver al poderoso ejército de clones pelear par a par con los jedi y de enterarnos (los no ultrageeks) de cómo iba a terminar Anakin Skywalker antes de volverse como tal Darth Vader, la gran expectativa de la fanaticada nos conduce a la conclusión de la nueva/ primera trilogía de la legendaria Star Wars.
Con George Lucas, el patriarca warsie, nuevamente a la cabeza del proyecto, y el elenco base de este segmento (McGregor, Christensen, Portman, McDiarmid, Jackson, Lee), la guerra de los clones ahora nos muestra un periodo demasiado avanzado a como Lucas nos dejó la última vez, ahora Dooku (Lee) cuenta con un aprendiz robot llamado General Grievous (Matthew Wood), y tras el secuestro del Canciller Palpatine (McDiarmid), Skywalker y Obi Wan son los que llegan a la batalla final para rescatarle, lo que reafirma la idea que Palpatine tiene de volver a Anakin su nuevo aprendiz sith, envenenándole la mente en contra de la orden jedi ayudado por la desgracia que a su madre le ocurrió; una vez que Darth Sidious se revela Anakin torna a Darth Vader, y defendiendo las ideas que según salvarán a Amidala (Portman), inicia su nueva personalidad matando a Mace Windu (Samuel L Jackson), y luego a los padawan de la escuela jedi (en una escena que no se ve); siendo Yoda (Frank Oz) y Obi Wan (McGregor) los primeros en saberlo, comenzando una búsqueda uno por Sidious y otro por Vader, terminando la primera en fracaso ante el enorme poderío del sith, y la otra en decepción, teniendo que dejar a su amigo/ hermano/ discípulo descuartizado cerca de la lava... Yoda se exilia, Obi Wan se exilia, Amidala no lo soporta... Luke y Leia son separados... Los jedi dejan de existir...
Nuevamente ambivalente en la crítica, pues mientras que finalmente Christensen encarna como se debe al deteriorado Vader, y la batalla entre él y Obi Wan es una de las más épicas e innolvidables peleas de la historia del cine, concluyendo más en una desgracia para el alma que para el cuerpo, la cinta tiene como primer gran error el iniciar tan lejana al Ataque de los Clones, pues aún cuando se trata de enmendar por las caricaturas en Cartoon Network, el avance de la guerra y la enorme cantidad de historias entre cinta y cinta vuelven al espectador extremadamente ajeno a la historia a la que apenas estaba acoplándose; y el segundo gran pero es la masacre del templo jedi, pues pese a que las secuencias y los cortes llevan a lo que realmente sucedió, la casi ausencia de ésta secuencia es un gran contra al resultado final del film, pero, pues, a final de cuentas, es una cinta familiar...
George Lucas nos narra el final del proceso de malificación de Anakin Skywalker cruelmente, nos susurra sobre una nueva esperanza, pero pese a la enorme calidad de sus cintas, el gran esfuerzo que se sabe que se le da no llega a ser tan repercutivo narrativamente y en cuanto a influencia, como la saga anterior lo fue.
Claro, la cinta es recomendable, claro, es épica, es indispensable, pero pasa como una embarrada más de la ambiciosa franquicia que pareciera más querer ganancias que inmortalidad.









Star Wars: Episode II - Attack of the Clones (2002)

George Lucas regresa en la tarea en la que se comprometió, pese a las críticas en contra de La Amenaza Fantasma, dispuesto a enmendar sus errores e introducir a los espectadores de lleno a una historia directamente con la trilogía que los warsies tanto amaron. Trayendo de vuelta al equipo de ILM para los efectos especiales, mejorados e imparables, a Jhon Williams para el score y al elenco de la pasada (Ewan McGregor, Natalie Portman, Samuel L Jackson, Ian McDiarmid), además de agregar al magníficamente malévolo (el malévolo original) Christopher Lee, y al recién salido del horno, el no tan convincente nuevo Anakin Skywalker: Hayden Christensen.
10 años después de haber comenzado su entrenamiento jedi a manos de Obi Wan (McGregor), y de que comenzara el periodo de cancillería de Palpatine (McDiarmid), Amidala (Portman) es perseguida por un cazarecompensas que nadie conoce (dahhhhhh), mientras que un nuevo villano llamado Conde Dooku trae a los jedis más cansados que nunca, por lo que la federación galáctica planea crear un ejército que les ayude en esta nueva batalla antes de que el caos reine. Nuevamente Anakin y Obi Wan se vuelven guardianes de Amidala, y en su estadía solitaria Anakin y Amidala se casan (secretamente porque los jedi no pueden), y en su hipersensibilidad cósmica el futuro Vader siente que su madre está en un grave peligro, por lo que vuelve a desobedecer sus órdenes para ir a rescatarla, llegando demasiado tarde, desatando la ira de la que Yoda temía desde niño; en esa fallida aventura de salvación llegan al meollo de Dooku, donde Obi wan los alcanza (pues estaba investigando lo que el cazarrecompensas hacía), teniendo la primer y talvez mejor gran batalla del universo warsie, destacando la fabulosa pelea entre Dooku y Yoda.
Mejorando infinitamente las secuencias de acción, desde la persecución en la ciudad hasta la llegada de los clones, ahora la más grande falla es la inexpresividad de Christensen en su importantísimo rol, el cual no llega a convencer como alguna vez lo hiciera Luke, haciendo aburrido y hasta incomoda la relación entre Anakin y Amidala, teniendo este subtrama como algo innecesario (aún con la relevancia ante la franquicia en su totalidad) que le quita ritmo a la película y disminuye en puntuación.
Y con todo y todo, el solo hecho de ser Star Wars la hace una gran película de ciencia ficción, ya la penitencia la tuvo siendo relevada en taquilla y éxito por Spiderman y Las 2 Torres. Pese a todo, mil cintas quisieran ser lo que El Ataque de los Clones es, un clásico moderno.








Star Wars:Episode I - The Phantom Menace (1999)

Para nuestra reseña número 700 hablaremos de la máxima franquicia de ciencia ficción que el séptimo arte haya visto; y aún con su expansión geek que ha tenido, casi al grado de certificar la religión jedi, nadie puede negar que sin duda la saga no solo es una magnífica historia espacial, para muchos la mejor, sino que ayudó en la revolución técnica y tecnológica del cine que ahora gozamos todos, pudiendola ver entonces como el Orson Welles o el Hitchcock (tecnicamente hablando) del cine de ciencia ficción.
Habiendo frenado el alargamiento de la saga en 1987 (por sus problemas económicos ante su divorcio), George Lucas da un paso para atrás con la intención de abandonarla, pero ¿cómo puedes culminar a esa hidra que tú mismo creaste? imposible, así que mientras seguían naciendo warsies en todo el mundo, la tecnología cinematográfica dió el llamado de vuelta al proyecto que alguna vez bosquejeo en su mente, que su trilogía original de Star Wars sí eran los capítulos 4, 5 y 6, y era momento de narrar el origen de lo que pasó ahí, el origen de Darth Vader.
Naciendo el título de la Amenaza Fantsma  por la creciente maldad del entonces Canciller Palpatine (Ian McDiarmid), cerca a su conversión a emperador, la historia narra la invasión de la Federación de Comercio al planeta Naboo, donde reina la Reina Amidala (Natalie Portman), pero gracias a la presencia de dos guerreros jedi ahí, Qui Gon Jinn (Liam Neeson) y Obi Wan Kenobi (Ewan McGregor), la reina y su círculo cercano logran escapar, teniendo que hacer parada en el planeta Tatooine por refacciones para la nave en la que van; ya ahí, es imposible conseguirlas, aún cuando si las hay, por lo que un niño esclavo llamado Anakin Skywalker (Jake Lloyd) propone ganarlas en una apuesta en la que él correrá una nave pod, Qui Gon acepta debido a que siente la máxima fuerza dentro de él, así que cuando Anakin gana la carrera parte con los jedi para tratar de convencer a los jedi de poderseles unir, pero al llegar ahí hay caos político y burocracia que a nadie sirve, por lo que Amidala decide regresar ella misma a Naboo para resolver el problema con ayuda de todos los seres de su planeta.
Con un elenco completado por el amigo de George Lucas, Samuel L Jackson y el fabuloso acróbata Ray Park como Darth Maul, el villano en turno (uno de los mejores de la saga completa), la cinta es excelentemente musicalizada por el inmortal John Williams, que incluso supera su trabajo en la saga original, ayudando a abrillantar épicamente la cinta, y con todo esto, la cinta es ampliamente criticada mayoritariamente a la presencia de un nuevo personaje que a nadie gustó: Jar Jar Binks, cuya constante en la cinta conlleva al hartazgo y al deseo de que aparezcan los sith y lo maten.
Tenemos entonces los puntos buenos y los puntos malos, pero en una crítica más amplia y objetiva, así como antes la saga inicial ayudó al progreso cinematográfico, podemos ver la escuela que la Amenaza Fantasma tiene casi inmediatamente, pues la influencia y escuela de secuencias como la de la batalla final en Naboo tienen clara repercusión en las tremendas secuencias de guerra del Señor de los Anillos o Las Reliquias de la Muerte 2, por mencionar las más relevantes; además de revivir la euforia warsie, ayudar a la geekezación que encuentra su cumbre en series como The Big Bang Theory o hasta Family Guy o Robot Chicken; teniendo entonces que pese a las fallas, como el mentado Binks, y la evidente lejanía que tiene con los conflictos importantes de la saga en general, o las largas secuencias burocraticas del senado galáctico, la cinta tiene tanta importancia como sus predecesoras las tuvieron en su momento, si no es la mejor lograda de Star Wars, ésta película es inmenospreciable y indemeritable, pues su papel en la historia se mueve hacia el pasado y el futuro, y este último aún se ve lejano, allá en una galaxia muy muy lejana.
¡Claro que es recomendable! (Solo ignoren a Jar Jar Binks)