Memento mori... -recuerda que vas a morir- (Johnathan Nolan)
Película con la que Christopher Nolan aparece en el plano de lo conocido, basada en el poema de su hermano, publicado un año después, Memento es un elogio a la anacronía, con notable influencia en cintas como Irreversible de Gaspar Noé, y una extraña tintura estilo Fight Club (hasta el número de Teddy es el de Marla Singer) que empieza a mostrar los gustos nolaneanos por las edificaciones complejas cinematográficas que los hermanos seguirán usando hasta la fecha y tan destacados los ha vuelto en los sectores de culto.
La cinta inicia dejándonos saber que el protagonista, Leonard Shelby (Guy Pearce) tiene una condición que no le permite tener memoria a corto plazo, y que lo último que recuerda es a su esposa muerta, después mencionado que es muerta brutalmente tras ser violada; Leonard encuentra a Teddy (Joe Pantoliano) y decide/descubre que él es el asesino y lo mata. Siguiente escena, una secuencia antes, siguiente escena, una secuencia antes; una línea nos muestra al estelar platicando por teléfono con alguién sobre un tal Sammy Jankins (Stephen Tobolowsky), quien tiene la misma enfermedad que Leonard, y fue este mismo quien lo perjudicó negandole un seguro médico por tecnicismos... Para evitar spoilers es lo más que se puede contar..
Durante la historia aparece Carrie Anne Moss como Natalie, posible amante momentanea de Leonard, y una serie de personajes que hilarán el resultado final y le ganarán los elogios multidireccionales que Nolan ganó.
Entonces, claro que la cinta es recomendable, es un buen inicio a este nuevo director de culto, una básica para todos aquellos que se dicen conocedores del director y talvez solo lo conozcan por las de la batisaga. Memento es una buena historia de experimentación cronológica que a su vez se vuelve una edificación más que esta inmobiliaria fílmica que el director es.
Expectativa, expectativa, batiNolan sacará otra película... Expectativa, expectativa, los que la vieron antes invaden las redes sociales alabando, aclamándole, cargándole en hombros... Es nuestro turno:
Jonathan y Christopher Nolan vuelven con un proyecto de autor en estos tiempos postgravity que tanto han sorprendido a las audiencias, sin embargo, ellos no esperan colgarse de la mencionada cuaronada, sino solo pasan por ahí llevando a sus espaldas un proyecto más kubrickiezco que nada, pero obviamente basado en su estilo, en la mente más contemporaneizada y con un contexto digno para una mentalidad más 2014 para crear más que una ópera espacial una ópera de la quinta dimensión, esa es la clave para la comprensión absoluta de la cinta: La Quinta dimensión.
Basada en los estudios del físico teórico Kip Thorne, los Nolan nos narran una historia de un futuro cercano, aproximado de la segunda mitad del siglo XXI, donde la Tierra ya no soporta a los humanos, les exige que partan, la humanidad ya no sabe para donde ir, hay escazes de comida, etc... Minorizando el foco, vemos a la familia de Cooper (Matthew McConaughey), un ex piloto de naves espaciales que ahora tiene que ser granjero y vive con su hijo Tom y su hija Murph (Timothee Chalamet & Mackenzie Foy) y su suegro (John Lithgow); viviendo el mundo como se puede hasta que Murph empieza a hablar de unos fenómeros paranormales que ocurren en su cuarto, lo cual, nadie le cree hasta que Cooper lo descubre y ve que son señales en binario contenedoras de coordenadas. Él y su hija siguen las indicaciones y llegan a una NASA resistente, betada por negarse a tirar bombas en países tercermundistas, dirigida por el Profesor Brand (Michael Caine), quien al lado de varios científicos, entre ellos su hija Amelia (Anne Hathaway), planean viajar a un agujero de gusano situado al lado de Saturno, el cual les lleva al otro lado de la galaxia donde hay 12 planetas viables para la supervivencia de los humanos; Brand invita a Cooper, y este acepta a sabiendas de que el viaje bajo los parámetros de la relatividad, aunque dure un par de años, en la Tierra podrían pasar décadas, sin embargo parece la única manera de salvar a la raza humana, y en particular a su familia.
Por lo que un grupo compuesto por Cooper, Amelia, Romily (David Gyasi), Doyle (Wes Bentley) y un amigable robot llamado Tars ( Hal (9000), Hal ¿estás ahí?), viajan conforme el plan inicial hacia solamente tres destinos, esperando que en alguno de estos la raza humana pueda salvarse, aún cuando los años en la Tierra corran acelerados y la esperanza de volver a ver a sus seres queridos se extinga segundo a segundo...
Completando el elenco con una bella y talentosa Jessica Chastain, un malevolo Matt Damon, un par de inadvertidos Topher Grace y William Devane, entre otros, y musicalizados por un dramático Hans Zimmer, la cinta sobrepasa la quinta dimensión con la relación entre McConaughey y Chastain, de como pasan los años a traves de sus desiciones y sus circundantes, rodeados por un universo en movimiento manipulable y un peligro de urgencia; Nolan supera su aplaudida Inception (por no mencionar la saga del murciélago), y sigue adelante pisando los talones de Kubrick, pero desde una perspectiva personal (¿o grupal? si añadimos a Jonathan al paquete), hace una bella melodía de casi tres horas que en ocasiones parece estancarse en la gravedad del momento, pero se sobrepone con la maravillosidad del universo intervenido por sus personajes.
Sin duda una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos tiempos, que como 2001 no es recomendable para todos, por su profundidad física cónica hacia un infinito de posibilidad, pero sí para los grandes cinéfilos, los aficionados al género, los profesionales y novatos de la fisica y los maravillables del poder visual, narrativo y existencialista que el tema puede manejar.
(En lo personal, yo he salido meditativo, deleitado y con una satisfacción representable en un modelo tridimensional de la quinta dimensión de mi verdadero sentir)
Es raro ver a Hugh Jackman de maloso, pero si hay un director de los de la nueva generación que lo ha logrado ese es Christopher Nolan, que, entre batmen, toma un suspiro y crea un laberinto mágico que revela desde el comienzo de su película con solo el hecho de mencionar "observa". Nolan jala a dos de los protagonistas de su saga gothamita, Christian Bale y Michael Caine, además de contar con trío fantástico de actrices hermosas y talentosas como lo son Scarlett Johansson, Piper Perabo y Rebeca Hall, complementado todo por David Bowie y Andy Serkins como Nikola Tesla y su ayudante.
Sobre la rivalidad de dos magos, que aparentemente termina cuando el mago Borden (Bale) asesina a Danton (Jackman) atrapándolo en un cubo hermético de agua donde se ahoga, y rebotando en el tiempo revelando la historia, que va desde el comienzo básico de su rivalidad, donde se envidian de distintas maneras por sus distintas cualidades, luego ocurre un accidente donde la esposa de Danton (Perabo) muere, y luego de esto van viviendo buscando el momento adecuado para boicotear sus distintos trucos tanto para denotar superioridad como humillar al otro públicamente, hasta la conclusión "enredosa" que la vuelve un rizoma de posibilidades máginas, fantásticas y más allá de la ciencia ficción, que simplemente ayudan a que esta película, traducida como El Gran Truco, sea uno de los bien dados pasos de Nolan para volverse uno de los directores actuales de culto más mencionados entre los cinéfilos activos.
Tanto las actuaciones de los estelares, como la de Caine, como la de las chicas (que como acertijos ayudan a desenredar el final mucho antes de su tiempo), y hasta los quasicameos de Bowie y Serkins, son absolutas muestras de talento y genialidad bien canalizados gracias al guión de Jhonathan Nolan y su hermano el gran Christopher.
Una completa recomendación, un elemento básico del cine contemporáneo y una gran favorita de la filmografía nolaneana que nadie debería de perderse.
Entonces la carrera por la máxima calidad narrativa y visual llego a su clímax en 2012, donde, por un lado Marvel había superádose a sí misma poco a poco, pasando de los X-Men a Spiderman, luego superando a otras competencias como Transformers, hasta llegar a Avengers, que sería la gran competidora contra la cumbre de DC, que había pasado de Batmans a Gogo a Superman de los 70´s, a las bativersiones oscuras de Tim Burton, saboteadas por Schumacher, pero salvadas por los Nolan hasta llegar aquí, The Dark Knight Rises, la respuesta siguiente a la éxitosa The Dark Knight, esa donde Ledger se lució y dió la vuelta al cine de superhéroes; así que los Nolan (Christopher & Jonathan) regresan al lado de David S Goyer, y basados esta vez en el popular cómic The Knightfall y The Dark Knight Returns, retomando lo hecho al lado de Christian Bale y el resto del reparto conseguido desde Batman Begins, y finalizan la trilogía mejor creada en el mundo de los superhéroes.
Tras lo acontecido en la cinta anterior, Bruce Wayne abandonó la figura de Batman para dar paso a una ley que se suponía Harvey Dent había propuesto, donde se cortaban algunos derechos civiles para dar fin al crímen en Gotham, todo lidereado por el comisionado Gordon (Gary Oldman) para el bien de la ciudad; mientras que un terrorista llamado Bane, interpretado por Tom Hardy, planea un ataque anarquista a la ciudad, donde primeramente acabará por el caballero de la noche, y después despojará a la burguesía de sus riquezas y las repartirá al resto del pueblo, en nombre de la Liga de las Sombras.
Contando también con la participación de Anne Hathaway como Selina Kyle, Michael Caine como Alfred, Morgan Freeman como Lucius Fox, Cillian Murphy como Scarecrow, Marion Cotillard como Talia al Ghul y Joseph Gordon Lewis como John Blake, la cinta, nuevamente musicalizada por Hans Zimmer, no es tan perfecta y bien construída como la entrega anterior, aún con la destacada actuación de Hardy en el rol del némesis y el dramático proceso narrativo con la que la cinta cuenta, cuya complejidad supera la sencillez de la rival de Marvel, Avengers, pero logra ser aplaudida por las mayorías, sin llegar a la gloria de la segunda entrega, solo cumpliendo con un digno y bien hecho final que la saga de los Nolan merecía.
Aún con todo esto, es más que recomendable, siendo una digna rival de la cumbre cinematográfica de la era de los superhéroes; línea que tendrá seguimiento hacia Man of Steel y las cintas que se vendrán dando en los años siguientes, todo bajo la asesoría de quien revitalizara a DC, el maestro Christopher Nolan.
Para comenzar: Convencida de que es mejor dejar este proyecto infantil del lado, Katie Holmes abandona el rol de Rachel Dawes para cederselo a Maggie Gyllenhaal, quien se une al nuevo proyecto de Christopher Nolan, David S Goyer y el recién inducido Jonathan Nolan, quienes ahora toman de partida el cómic The Killing Joke para hacer el segundo batiepisodio de la franquicia que este grupo inició pocos años atrás, con duda de todos, pero éxito moderado que les dió la libertad de soltarse en esta ocasión y hacer una de las mejores películas de todos los tiempos, que incluye ser talvez la mejor película sobre superhéroes que se haya filmado, la única nominada y ganadora del óscar, y una de las más aplaudidas por tanto la crítica inteligente, como la borrega, como la taquilla, como el gremio completo; y todo gracias al papel que Nolan dejó en manos de quien nadie creería que superaría al mismísimo Jack Nicholson (quien se quejó por no ser considerado para repetir al personaje), Heath Ledger, quien interpreta al máximo bativillano, y es él quien logra conseguir la estatuilla a mejor actor de reparto tanto en los globos de oro, como en los óscares; llevándose, por lo tanto, la película completa, superando incluso la actuación de Christian Bale, quien nuevamente repite el protagónico como Batman, acompañado nuevamente por Morgan Freeman, Gary Oldman, Cillian Murphy y Michael Caine, así como los nuevos ingresados Aaron Eckhart, Eric Roberts, y por supuesto Ledger y Gyllenhaal. La magnificencia de la cinta se concreta con la nuevamente fantástica composición del score de Hans Zimmer, que concretiza la que talvez es la pieza maestra del director.
Un nuevo villano ha llegado a Gotham, un agente de caos llamado Joker, quien primero tiene en mente volver locas a las mafias de la ciudad, pero una vez que conoce a Batman, el héroe se vuelve su meta principal; mientras que a la vez, un fiscal de distrito llamado Harvey Dent (Eckhart) tratará de traer orden de la manera más legal posible a la ciudad, lo que llena de esperanza a Batman sobre de un momento a otro poder retirarse y dejar su trabajo en manos de este político honesto, quien al final se corrompe y se torna otro enemigo del superhéroe: Two Faces.
La película que es un éxito instantaneo rompe records de taquilla logrados por otras sagas como Star Wars o Spiderman, y consigue el cuarto lugar en IMDb en la lista de las mejores películas de la historia, entre otras listas en diversos países alrededor del mundo.
Así que ya saben si ustedes deciden ver (si acaso hay alguien que aún no la haya visto), pues para sus logros y recepción, la última actuación de Ledger antes de su muerte por sobredosis, es la máxima cinta de uno de los directores más aclamados de los últimos tiempos, ¡una absoluta recomendable!
Tras la terrible visión de Joel Schumacher, la franquicia de Batman parecía tirada al tiradero de basura del tiempo; sin embargo, pasados los años, el director Christopher Nolan y el guionista David S Goyer se acercaron a los productores y mostraron la posibilidad de un replanteamiento de la historia, comenzando desde cero, y deshechando lo hecho por Burton & Schumacher, basándose en historias como Año Uno, The Man who falls y Long Halloween, con un tinte menos estilizado y más realista, más centrado en quién es Bruce Wayne y porqué es Batman; y el proyecto fue aceptado, contratando a Christian Bale para ser el nuevo Batman, acompañado de actores como Katie Holmes, Liam Neeson, Gary Oldman, Michael Caine, Cillian Murphy y Morgan Freeman en los roles de reparto, e incluyendo a Hans Zimmer para la realización de un score que debía ser tan épico como el hecho por Danny Elfman para Burton, lo que logra y marca un legado sonoro para el cine de los años por venir, todo gracias a la libertad que Nolan le da para una personal impresión de lo narrado en su cinta.
Sobre el entrenamiento que Bruce al lado del guerrero Ra´s Al Ghul (Neeson), para ingresar a la Liga de las Sombras y vengar la muerte de sus padres, pero no se deja oscurecer por el cometido de la Liga, y solo aflora la manera en la que realmente debe de luchar, como un héroe de su natal Gotham, donde se reencuentra con su amiguita de la infancia, Rachel Dawes, de quien se enamora, y se vuelve parte de su motor en su guerra contra el crimen, ese que crece poco a poco por los experimentos del Dr. Crane aka Scarecrow (Murphy) y las mafias de Carmine Falcone (Tom Wilkinson), todos al servicio de un terrible mal mayor, que mueve los hilos desde un lugar desapercibido.
Con críticas positivas, y aceptación en taquilla, la cinta revitaliza al superhéroe y comienza una de las sagas más aplaudidas de la historia del cine de superhéroes. Recomendable más que nada por ser el comienzo de una de las franquicias mejor creadas de los últimos años.
Si podemos hablar de dos titanes cinematográficos que han revolucionado la historia de los superhéroes en la pantalla grande, son Christopher Nolan, por su replanteamiento de Batman con su serie del caballero de la noche, y Zack Snyder, quien nos trajo dos íconos del cómic de culto, como lo son 300 o Watchmen, además de su polémica Sucker Punch; en esta ocasión se unen para traer el último intento de DC para hacerle frente a la gran fuerza que Marvel ha establecido no solo en taquilla sino en la crítica generalizada.
Para empezar, podemos abrir con SÍ es la mejor película del máximo superhéroe de todos los tiempos, pues aunque a las generaciones pasadas les encantó la versión de los 70´s con Christopher Reeve, para las generaciones del siglo XXI, ésas series son tan sorprendentes como cualquier capítulo del Chapulín Colorado; y ya en la era de los superhéroes Superman Returns es un asco absoluto, así que ganar ese primer honor no era tan difícil, y menos si ya traía a un Snyder más experimentado y más capáz, gracias a su buena trayectoria.
Las comparaciones y los retos: Su primer gran rival es, obviamente, lo logrado en Marvel, y aquí encontramos varios elementos a comparar, los más importantes serían Iron Man 1 (que es el principio del clímax de los superhéroes en el cine, tanto por su trama, como por sus efectos), Thor (por ser otro semidios), y la máxima autoridad: Avengers. Este reto lo libra, pues la cantidad de efectos especiales y la finura y llevarlos es exquisita, y digna de un superhéroe de la talla de Superman, no supera en carisma a Thor o a Tony Stark, pero vemos a un Henry Cavill hecho para este papel, (vamos a este segundo reto, que es la comparación con los DC), que trae un Kal El más serio, esto gracias a David Goyer, quien en la mayoría de la cinta muestra a un convincente Superman a su estilo, y no supera al caballero de la noche, sino parte hacia una dirección propia.
Otra prueba superada es el soundtrack de Hans Zimmer, que tenía la carga de no embarrarse, no incultar, y dejar pasar de lado el emblemático soundtrack de Jhon Williams, lo cual pasa con un Zimmer que acostumbra a todos a no causar decepción en cada uno de sus trabajos.
Hasta ahora, en este año, sí podríamos considerar, gracias al bodrio que fue Iron Man 3, Superman puede ser la mejor película de superhéroes, mínimo hasta el día de su estreno.
Sin embargo, sí hay fallas en la cinta, pese a ser una buena competidora, sus máximos errores pueden recaer tanto en el casting y la selección de Amy Adams, como Lois Lane, quien también dentro del trama, todo lo relacionado con el personaje se siente forzado y exagerado; e igual con Michael Shannon como Zod, quien no llega a convencer como este Hernán Cortés kriptoneano. Este "sin embargo" sin embargo no contamina el resto del casting, pues en lo que refiere a Kevin Costner, Diane Lane, Russell Crowe, Lawrence Fishburne, Christopher Meloni, Antje Traue o Richard Schiff, podemos mencionar muy relevantes interpretaciones de sus personajes de segundo plano que rellenan el resto de la cinta.
El resumen final es que sí es una buena cinta, sí es la mejor de Superman, es una buena competidora en el medio donde se lanza, sí puede tener futuro, Henry Cavill sí convence, tiene secuencias dignas del superhéroe, tiene emotivos momentos en lo que refiere al crecimiento de Clark Kent en Smallville, pero la parte de Lois Lane es muy pobre y poco convincente, aún más pobre que la del general Zod, que no puede llegar a compararse con un Loki o un Bane; y no es la mejor película de Snyder, que, aunque lo menciono pulcro en la calidad de la textura general de la cinta, se nota que el compromiso por llegar a un pilar de la mitología de DC llega a trabarlo y de una u otra manera no darlos el mejor trabajo de su carrera...
¿Recomendable? ¡Por supuesto! Un con un gran deseo de que esos pequeños errores sean superados y los héroes de la Liga de la Justicia recuperen el lugar en la cultura popular que alguna vez tuvieron.